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Se define como cadena de frío a la serie de elementos y actividades necesarias para garantizar la potencia inmunizante de las vacunas desde su fabricación hasta la administración de éstas a la población.

Es preciso, no obstante, señalar que este concepto se ha ampliado en los últimos años, especialmente en los países donde la vacunación ha pasado a ser una actividad generalizada y llevada a cabo mediante programas de inmunización. Como finalidad de optimizar la eficacia y la eficiencia de estos programas, ha sido preciso contemplar, además del abastecimiento de vacunas a la población en condiciones óptimas de conservación (clásicamente definido como mantenimiento de la cadena de frío), una planificación operativa que permita garantizar la calidad integral de la vacunación. Esta planificación es la que se denomina "logística de los programas de inmunización".

Para la distribución de vacunas deberán utilizarse neveras portátiles, embalajes isotérmicos o porta-vacunas. La utilización de uno u otro elemento vendrá condicionado por:

a) El tipo de vacunas a transportar

b) El volumen, la cantidad de vacunas a incluir en el transporte

c) La temperatura ambiente durante el transporte

d) El tiempo máximo de recorrido

Como norma general deberán utilizarse neveras portátiles dotadas de acumuladores de frío y controlador de temperatura.

En todo caso deberá tenerse en cuenta la "duración de la refrigeración", es decir el tiempo que tarda, sin aberturas, la temperatura interior en pasar de la temperatura inicial cuando se introduce el aporte de frío que puede estar en torno a los -3ºC hasta su llegada a los +10ºC (temperatura máxima de tolerancia media) tras la exposición a una temperatura ambiente de +30ºC (de media en escenarios de verano en España).

Las siguientes recomendaciones se deben aplicar para el manejo y mantenimiento de refrigeradores y neveras domésticas, para asegurar la calidad de las vacunas:

Instalar la nevera a la sombra y lejos de toda fuente de calor, a la sombra, a unos 15 cm. de distancia, como mínimo de la pared y del techo, en posición perfectamente nivelada. Una forma sencilla de comprobar si existe desnivel en el piso, es colocar sobre la refrigeradora o nevera un plato con agua y observar la posición del líquido.

Cuando la nevera se detenga, revise los fusibles antes de llamar al técnico. Compruebe si la nevera está bien enchufada (debe estar enchufada directamente a la red, y no por medio de alargaderas o ladrones). La temperatura se puede regular haciendo girar el botón de control. Enfría más hacia los números más altos o hacia donde dice mas frío.

Todas las neveras deben tener un termómetro. Diariamente, se debe verificar la temperatura interior de la refrigeradora o nevera, que debe mantenerse entre 2ºC y 8ºC.

Diariamente se debe registrar la temperatura de la nevera, en la hoja de control de temperatura de la red de frío.

En el congelador, se deben colocar determinados números de paquetes fríos que puedan congelarse en un periodo de 24 horas, teniendo cuidado que la temperatura interna del refrigerador no exceda de 8 grados C.

En los estantes inferiores de la nevera, se deben ubicar botellas llenas de agua cerradas, esto permite estabilizar y recuperar la temperatura interna más rápidamente después de abrir la puerta. Estas botellas deben guardar entre sí una distancia de 2,5 cm y a similar distancia de las paredes del refrigerador para que el aire que se encuentra dentro circule.

Pruebas realizadas a una temperatura ambiente de 43ºC, confirmaron que una nevera tarda 120 minutos en recuperar la temperatura interna, cuando no se utilizan botellas con agua, y 52 minutos cuando se utilizan estas.

  1. Los frascos de vacuna se deben acomodar en bandejas, las que se colocan en los estantes centrales de la nevera.
  2. No se deben guardar vacunas en los estantes inferiores ni en la puerta. Mantener la puerta siempre bien cerrada.
  3. No se deben amontonar vacunas. Hay que dejar un espacio entre éstas para que circule el aire frío entre las vacunas.
  4. Las vacunas susceptibles al congelamiento deben ser almacenadas en el segundo estante del refrigerador o nevera.
  5. Semanalmente, debe verificarse la formación de hielo en el evaporador y en el congelador. Si el grosor de la capa de hielo es superior a 6-10 mm, es necesario descongelar la refrigeradora o nevera.
Si se tiene que apagar la nevera por cualquier circunstancia, se deben guardar las vacunas temporalmente en un termo o embalaje isotermo debidamente refrigerado (caja fría).
VACUNAS QUE NO DEBEN CONGELARSE:
  • BCG
  • CÓLERA
  • DTP (solas o en combinación)
  • HAEMOPHILUS INFLUENZAE TIPO B
  • HEPATITIS B
  • HEPATITIS A
  • INFLUENZA
  • MENINGOCOCICA
  • NEUMOCOCICA
  • POLIOMIELITIS (TIPO SALK)
  • RABIA
  • SRP (solas o en combinación)
  • TIFUS (oral o inyectable

VACUNAS QUE PUEDEN O DEBEN CONGELARSE:
  • FIEBRE AMARILLA
  • POLIOMIELITIS ORAL
  • VARICELA

VACUNAS QUE DEBEN PROTEGERSE DE LA LUZ RIGUROSAMENTE:
  • BCG
  • POLIOMIELITIS ORAL
  • SRP (separadas o en combinación de una vez reconstituidas)

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